miércoles, 24 de mayo de 2017

EL TRIANGULO. ( II Parte ) Autor : Diego Lasala Gerique.


Mi padre no cumplió la sentencia , encerrado en la cárcel, ni en campos de concentración, pudo salir de ellas, su destino lejano del pueblo, primer periodo la lejanía mayor fue en Hospitalet de Llobregat donde tenía unos primos, rebajada la distancia su nuevo destino Quinto de Ebro.

En el cuartel de la guardia civil de Hospitalet de Llobregat, cuando el teniente le puso al corriente de que ya podía acercarse a menos distancia del pueblo, le dijo que había sido seguido y controlado, que no dio ningún problema y su conducta era inmejorable, que porque eran  los informes dados por la junta del pueblo eran tan malos, a lo que mi padre le respondió  que los canallas que habían asesinado a su padre, querían hacer lo mismo con el hijo.

Etapa final y fin del destierro, Quinto de Ebro, mi padre trabajo duramente en todo lo que se presentaba, ya estábamos los cuatro juntos, mi padre, mi madre, mi hermana y yo en la Calle Neveria, donde ya residían dos simpaticas señoras propietarias de todo el edificio, mucha remolacha asada, que inmejorablemente comia mi padre, remolacha que con mucho esmero él limpiaba antes de llevarla al horno, era un manjar exquisito que lo comia mi padre, para que a nosotros no nos faltara de nada.

Mi hermana al colegio, juegos con sus amigas, su mejor amiga y que nunca olvido Rosario, hija de los amables Sr. Angel y Sra Concepción, yo en el colegio, recorriendo calles sin parar, recuerdo que fuimos invitados a una boda donde estuve y pase el día jugando con una niña, los dos nos comprendíamos y pasamos un día muy feliz.

En Quinto les gustaban mucho mis calcetines altos con los que me vestia mi madre, tanto en Quinto como en Hijar.  Me llevo mi padre por cabezos, por huertas, por una balsa en la que también pescaba mi padre, rodeada toda ella de hermosos lirios blancos y azules, que daban un bonito y bello paisaje a todo aquel lugar.

Chiquillos con los que jugaba, eran hijos de guardias civiles, jugábamos muchas veces en la puerta del cuartel, que entonces estaba en un monte encima de la carretera a la entrada de Quinto , tuve un hermanito que murio pronto y quedo enterrado en Quinto.  En Hijar tuve otro nacido en el año 1936 y por un ataque de meninguitis murió a los tres meses de nacer Marzo a Mayo, con este el ayuntamiento de Hijar hizo el mayor milagro de España, a los veinte años de estar enterrado, lo resucito para entrar en quintas, lo callarón, fui el primero en entararme cuando lo dieron prófugo, al leer el oficio que me dieron en el ayuntamiento sin llevarlo a la casa de mis padres.

Llego el día en que el comandante del puesto de la guardia civil le dijo a mi padre que ya podía ir a Hijar, llegó a casa cogió la bicicleta y se presento en su pueblo.  Se cerro el triangulo, mi madre y mi hermana, en el autobús regresarón al pueblo de Hijar. Como yo quería ir en carro, ( segunda vez, la primera al empezar el triangulo y la segunda al completarlo ) fui en carro montado hasta Hijar, carro que vino desde Hijar un primo hermano de mis padres a cargar todos nuestros enseres y mi padre, su primo y yo en carro, poco a poco llegamos a Hijar.

Completado el triangulo estábamos los cuatro juntos en Hijar, libres de todo el mal recibido.  En Quinto pueblo vaquillero de reses bravas en sus fiestas patronales. De vacas de trabajo, no tenían un solo animal que no fueran vacas.

Llego el periodo de adolescencia y pubertad, otra vida digna de contar.


Autor :  Diego Lasala Gerique.

5 comentarios:

El Calandino dijo...

Siempre los recuerdos, malos o buenos, traen la tranquilidad; los malos te alivian de haberlos pasado y con los buenos te relajas.
Sigue escribiendo Diego, tu escritura te ha de hacer ver las penumbras de la vida y como no; las satisfacciones.

EVA dijo...

En ocasiones es bueno traer a la mente los recuerdos para dejar atrás el dolor y así poder vivir más plenamente el presente. Lo malo que a menudo nos perdemos tanto en el pasado y en lo que vendrá que nos olvidamos de saborear cada momento, que en definitiva es lo único que tenemos. Disfruta abuelo, olvídate de los momentos tristes ya vividos y quédate con lo bueno que te ofrece la vida, disfruta de tus paseos, de tu familia, de tus amistades y vive!!

Tere dijo...

Papá, como disfrutas con tus recuerdos plasmados en la web de Hijar

Anónimo dijo...

muy interesante diego

Teresa Rubira dijo...

Muy entrañable, Diego. Gracias por compartirlo.