Las Fiestas del Pilar son un momento clave del calendario zaragozano, pero no siempre se han celebrado como ahora las conocemos y algunas tradiciones esconden secretos que muchos desconocen.
Las Fiestas del Pilar son una parte esencial de la identidad de Zaragoza y cada mes de octubre reúnen en las calles de la ciudad algunas de sus tradiciones más conocidas. La Ofrenda de Flores, los Gigantes y Cabezudos, el Rosario de Cristal o los actos en honor a la Virgen del Pilar son ya parte del paisaje de las fiestas.
Sin embargo, no todas estas costumbres tienen tantos años de historia como podría parecer. Algunas de las celebraciones más reconocibles son relativamente recientes y otras han cambiado considerablemente con el paso del tiempo.
Estas son cinco curiosidades sobre las Fiestas del Pilar que muchos zaragozanos quizá desconocen pero que ayudan a entender mejor cómo han evolucionado las celebraciones de la capital aragonesa:
La Ofrenda de Flores tiene menos de 70 años
Hoy resulta difícil imaginar unas Fiestas del Pilar sin la multitudinaria Ofrenda de Flores a la Virgen del Pilar. Sin embargo, esta tradición es mucho más reciente de lo que puede parecer.
La primera Ofrenda de Flores se celebró en 1958. En aquella primera edición participaron alrededor de 2.000 personas y el acto tuvo una duración muy inferior a la que tiene actualmente.
Con el paso de las décadas, la celebración fue creciendo hasta convertirse en uno de los actos más multitudinarios de las fiestas. La imagen actual, con miles de oferentes vestidos con trajes tradicionales y procedentes de Zaragoza y de otros lugares, es el resultado de esa evolución.
Los primeros Gigantes eran muy diferentes a los de ahora
Los Gigantes y Cabezudos son otra de las imágenes más reconocibles del Pilar, pero la comparsa no siempre fue como la conocemos actualmente.
Las primeras referencias a los Gigantes y Cabezudos de Zaragoza se remontan a 1807. Aquella primera formación estaba compuesta por un padre, una madre, dos hijos y cuatro caballos, una representación muy diferente de los personajes que recorren actualmente las calles durante las fiestas.
Décadas después, en 1841, los cuatro Gigantes pasaron a representar a los cuatro continentes conocidos entonces: Europa, Asia, África y América.
Con el paso del tiempo, a estos se fueron sumando otros personajes que terminaron formando parte del imaginario popular zaragozano. La comparsa continuó evolucionando hasta llegar a los personajes que hoy acompañan a los más pequeños durante las fiestas.
Las personas reales en que se inspiran los cabezudos
Los Cabezudos son otros de los grandes protagonistas de las Fiestas del Pilar, pero no todos los personajes proceden de la imaginación popular. Detrás de algunas de las caras más conocidas hay personas que existieron realmente y cuyas historias resultan casi desconocidas para las nuevas generaciones.
Uno de los ejemplos es La Cigarrera, inspirada en Herminia Martínez Linés, conocida como Serafina, una mujer que vendía cigarrillos en El Tubo desde los años 60 que era muy conocida en la ciudad, por lo que se decidió hacerle este homenaje.
También está La Pilara, que representa a la artista Pilar Lahuerta, cuya la relación con el personaje fue especialmente curiosa: la propia Pilar acudió al bautizo de su cabezudo en 1982. Y a ellas se suman otros como El Azutero, incorporado en el 2013, que rinde homenaje al popular cantador de jota Pedro Nadal, conocido como "el Royo del Rabal", o El Torero, que está inspirado en los diestros clásicos de la tauromaquia aragonesa antigua.
La reina de las Fiestas del Pilar que desapareció
Durante algunos años, las Fiestas del Pilar contaron con una figura que hoy resulta completamente ajena al programa actual: la reina de las fiestas.
Esta tradición comenzó en 1949 y se mantuvo durante varias décadas. La elección de una reina formaba parte de un modelo de celebración muy diferente al actual, con actos y protocolos que fueron desapareciendo con el paso del tiempo.
La figura terminó desapareciendo con la llegada de la Democracia, dejando de formar parte de las fiestas tal y como se habían celebrado durante aquellos años.
Las epidemias que obligaron a celebrar las fiestas en mayo... o vía online
Las Fiestas del Pilar han atravesado numerosos cambios a lo largo de su historia y también se han visto afectadas por algunos de los episodios más críticos que ha atravesado la capital aragonesa. Uno de ellos ocurrió en 1918, cuando una gran epidemia de gripe obligó a suspender todos los actos y a reprogramar los festejos al mes de mayo, que se declaró festivo en la ciudad.
Y, si miramos el calendario reciente, en el año 2020 también ocurrió algo similar. La pandemia de COVID-19 obligó a cancelar las celebraciones presenciales y Zaragoza se quedó sin unas Fiestas del Pilar tal y como se habían celebrado tradicionalmente.
La Ofrenda de Flores tampoco pudo desarrollarse de forma presencial. En su lugar se organizó una Ofrenda Virtual, en la que los zaragozanos pudieron participar a través de internet. Y, aunque no pudieran celebrarse las fiestas como muchos habrían deseado, fue una edición excepcional que mostró hasta qué punto algunas de las tradiciones del Pilar forman parte de la identidad de la ciudad, incluso cuando las circunstancias impiden celebrarlas de la manera habitual.
Fuente : Hoy Aragón.













































