BALSA EN EL CARMEN.
FABRICA DE LA TEJERIA.
TORRE DE LAS MONJAS.
PALANCA DE LAS VEGAS.
La tecnología tiene verdadero sentido cuando sirve para facilitar la vida de las personas y acercar los servicios públicos al ciudadano
Este lunes 14 de septiembre ha comenzado en el Sector Sanitario de Alcañiz la implantación de TuCitaSALUD en Atención Primaria. Más allá de tratarse de una nueva herramienta tecnológica, creo que estamos ante un paso importante en la manera de entender la relación entre el ciudadano y su sistema sanitario público.
Quienes hemos desarrollado buena parte de nuestra trayectoria profesional en este sector sabemos que facilitar el acceso a la asistencia sanitaria no significa únicamente disponer de buenos profesionales y recursos.
También significa hacer que el sistema sea cada vez más sencillo y accesible para las personas que lo utilizan.
Y precisamente ahí es donde TuCitaSALUD puede aportar mucho.
La experiencia desarrollada previamente en el Sector Sanitario de Barbastro resulta especialmente interesante. Allí, la herramienta se ha extendido a los centros de salud y consultorios locales, permitiendo a los usuarios gestionar sus citas de Medicina de Familia, Enfermería y Pediatría a través de WhatsApp. El paciente puede confirmar, cancelar o solicitar el cambio de una cita desde su propio teléfono móvil.
Puede parecer un pequeño cambio, pero sus consecuencias son importantes.
Una de las grandes ventajas es devolver al paciente una parte del control sobre su propia atención sanitaria. Recibir un recordatorio, confirmar que se acudirá a una consulta o comunicar con antelación que no se puede asistir permite establecer una relación mucho más dinámica con el sistema. Y cuando una persona avisa de que no va a utilizar una cita, ese hueco puede ser aprovechado por otro paciente.
Los primeros datos conocidos de la experiencia de Barbastro invitan al optimismo. Durante el primer mes de funcionamiento, en Atención Primaria se enviaron miles de recordatorios y se recuperaron consultas que pudieron volver a ponerse a disposición de otros usuarios.
Esto significa eficiencia, pero también significa algo más importante: tiempo. Tiempo para el paciente y tiempo para los profesionales. Una agenda mejor aprovechada permite utilizar mejor los recursos disponibles y evitar que determinadas citas queden vacías por simples olvidos o por la imposibilidad de comunicar a tiempo una cancelación.
La llegada de TuCitaSALUD al Sector Alcañiz debe entenderse, por tanto, como parte de una transformación más amplia de nuestra sanidad pública. La tecnología tiene verdadero sentido cuando sirve para facilitar la vida de las personas y acercar los servicios públicos al ciudadano.
Y hay un aspecto especialmente importante: digitalizar no debe significar excluir. Las vías tradicionales de acceso deben seguir existiendo para quienes las necesiten. El objetivo no es sustituir a nadie, sino ofrecer una nueva posibilidad a quienes prefieran gestionar sus citas de una manera rápida y sencilla desde su teléfono.
TuCitaSALUD no va a resolver por sí sola todos los retos de nuestra Atención Primaria, pero sí representa un avance útil y tangible. Un pequeño gesto tecnológico que puede tener un impacto cuando miles de personas pueden gestionar con mayor autonomía sus citas de Medicina de Familia, Enfermería o Pediatría.
En definitiva, se trata de seguir construyendo una sanidad pública más accesible, más eficiente y más adaptada a la sociedad actual. Y que ese camino llegue ahora al Sector Sanitario de Alcañiz es, sin duda, una buena noticia.
Autora : Pilar Borraz. Gerente Única de Atención Primaria del Servicio Aragonés de Salud
RECUERDOS QUE NO VOLVERAN. ESTACION DE CABEZA GORDA.
PLAZA DE ESPAÑA, CON LA CALLE AINSA.
Hitos de religiosidad popular que recuerdan vivencias y temores de los caminantes. La belleza de la sencillez.
Un humilladero, según el diccionario de la Real Academia Española, es un “lugar devoto que suele haber a las entradas o salidas de los pueblos y junto a los caminos, con una cruz o imagen”. Algunos de estos humilladeros son pequeñas capillas cubiertas con un tejadillo.
Humilladero próximo a Híjar, en la intersección de las actuales carreteras N-232 y A-224.
Multitud de estos humilladeros están constituidos por un pilar, rematado con una cruz o con alguna imagen religiosa, sin más estructuras complementarias. Se denominan, en muchos lugares, “cruz de término”, y localmente en Cataluña “peiró” o “pedró”, en Valencia “peiró” y en Aragón, donde son muy abundantes (en especial en el sur de Zaragoza y en la provincia de Teruel), “pairón” o “peirón”.
Peirón en Romanos (Zaragoza), junto al antiguo camino real de Zaragoza a Teruel.
En Galicia hay entre 10.000 y 15.000 “cruceiros”, algunos bellísimos. Su tipología es similar, si bien en este caso la inmensa mayoría está vinculada con la cristianización de lugares, con la memoria de personas o incluso con el fin de espantar al demonio.
Personalmente, aunque no esté en el diccionario oficial, me gusta la palabra “peirón”. En su derivación del griego significaría algo así como “definido” o “límite”, contrario al ápeiron (indefinido, infinito). Qué mejor denominación para un hito colocado junto a un camino.
La definición de humilladero de la Real Academia comienza por colocarlos en un “lugar devoto”, para continuar después afirmando que se encuentran junto a los caminos, fuera de las poblaciones. La realidad, al menos de la inmensa mayoría de los peirones que han llegado hasta hoy, lleva a invertir esos términos. Los peirones son los herederos de los hitos o mojones que desde antiguo se colocaban en puntos singulares de los caminos (bifurcaciones, salidas y entradas a poblaciones, pasos de montaña, límites territoriales, etc.) para ayudar al caminante. Los había de todo tipo, desde los simples montones de piedras, pasando por los postes de madera, hasta las columnas de piedra con inscripciones o símbolos.
Con el tiempo, en los cruces de caminos y en las entradas de los pueblos y ciudades, los antiguos mojones fueron incorporando elementos religiosos, cristianos en nuestro caso (cruces, imágenes religiosas y a veces ambas cosas), que invitaban al caminante a encomendarse a Dios en el momento de iniciar o seguir un camino, o a agradecer la llegada con bien a su casa después de un desplazamiento o de regresar de sus faenas. La religiosidad popular expresada en estos hitos estuvo vinculada con los peligros de los caminos.
La inmensa mayoría de los peirones son de piedra o de ladrillo. Se componen, habitualmente, de una grada de piedra, a veces con varios escalones, la basa (losa prismática de la que arranca la columna), el fuste (es decir, la propia columna), el edículo (urna u hornacina con las imágenes), a veces enmarcado entre cornisas y un tejadillo o un remate con una cruz.
Algunos peirones se relacionan con algún suceso (son los menos, y para estos sí que existe una palabra en el diccionario: padrón) o con otro tipo de religiosidad popular, como los viacrucis. Otros, muy simples y sin el elemento religioso, servían para dirigir al caminante en zonas en las que podía perderse el camino durante el invierno.
Resulta ameno, al descubrir un peirón alejado de una población, averiguar la razón de su emplazamiento. En la mayor parte de los casos encontraremos que históricamente era un cruce de caminos, o del camino principal con el acceso a algún lugar concreto (monasterio, ermita, venta, etc.). Muchos nos hacen revivir la nostalgia de un pasado en el que el viajero, integrado en el paisaje, podía disfrutar de los detalles y de la naturaleza.
Peirón próximo a Concha (Guadalajara), junto al antiguo y muy transitado camino de ruedas de Madrid a Zaragoza.
La inmensa mayoría de los peirones tiene la belleza propia de las construcciones y de las tradiciones populares. De ahí que alguna legislación (como por ejemplo la Ley de Patrimonio de Aragón de 1999) declare a las cruces de término como bienes de interés cultural, obligando a su inventariado y protección consiguiente. Esto es muy importante, pues el deterioro o la pérdida de algunos se ha acelerado en los últimos tiempos. En Aragón, una página web no oficial ofrece un amplísimo inventario con muchos detalles. Merece la pena su visita:
http://www.peirones.com/
Y si un peirón es un límite y el ápeiron el infinito, qué mejor que juntarlos. En las afueras de Teruel, en el acceso por la carretera N-223, el antiguo Ministerio de Fomento colocó un peirón en una glorieta, obra del artista Pascual Berniz, que incluye una aproximación a la lemniscata (palabra también derivada del griego, que en este caso significa “lazo”, símbolo del infinito). Un haiku del propio autor de la escultura acompaña a este peculiar y contradictorio peirón:
La gravedad
del Enigma, nos atrae
como la tierra.
Moderno «peirón» en una glorieta de la carretera N-223. Teruel.
Autor : Carlos Casas Nagore.
De hace más de un siglo es esta imagen de la Zaragoza ya no reconocida. realizada desde la entrada actual a la calle Don Jaime desde el Coso. Vemos una tienda de Ultramarinos en el primer plano, que nos ofrece un chocolate Aínsa con bizcochos y azucarillo a 0,40 pesetas.
Y a su vez hace publicidad de las cervezas Damm, Pilsen y de Munich, y de varios licores nacionales o internacionales.
Esta semana, en nuestra sección " De Domingo a Domingo ", queremos rescatar unos recuerdos cercanos de nuestra localidad.
Queremos empezar recuperando la bascula que habia en el Arrabal del Puente, que fue de la Cooperativa San Braulio, donde durante décadas se pesaron olivas, maiz, cebada, trigo. La bascula desaparecio y hoy la queremos rescatar en las fotografias inferiores.
En segundo lugar podemos ver la terraza del Hostal de la Casa del Hijarano con sus sillas y mesas y su techo de cañas para dar sombra. Esperemos que esta imagen podamos pronto volverla a ver , con la rehabitación final que se ha realizada en la Casa del Hijarano.
En tercer lugar rescatamos el desaparecido Pozo de Jacob, que se inauguro a finales de los años 60.
Finalizamos recordando las flores que se plantarón, en el camino de la ermita, que embellecieron durante años este entorno tan emblematico de nuestra localidad.
La aventura iniciada por Carlos Gómez Pina a finales de julio ha terminado con una recaudación total de 10.883 euros destinados a la lucha contra el cáncer. Este viernes se celebró el acto oficial de entrega del cheque a la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) en Teruel en un acto en el salón de plenos del ayuntamiento de Híjar.
En la entrega han estado presentes además de Carlos Pina, Jesús Puyol, alcalde de Híjar; y Miguel Ángel Sauras y Belén Royo, presidente y gerente respectivamente de la AECC en Teruel.
Carlos Gómez se propuso unir todos los pueblos de la provincia de Teruel a lomos de su bicleta y lo ha conseguido. Quiso hacer un reto para fomentar el deporte, para mostrar las bondades de los pueblos en cada etapa en las redes sociales, y también darle un sentido solidario. La causa fue apoyar los proyectos e investigación en cáncer y abrió una línea de donaciones a toda persona que quisiera apoyar sus pedaladas con su aportación económica.
La recaudación se ha conseguido a través de internet en Mi.Reto y a través de donaciones en persona en huchas colocadas en ayuntamientos e, incluso en su peña en las fiestas de Híjar. Parte del dinero ha llegado, además, por la venta de camisetas conmemorativas del reto.
Fuente : LaComarca.net