La señal lo dice bien claro: STOP. ¡Que nadie pase de largo! ¡Es un rincón de frescas!
Bueno, este verano, lo que se dice frescas… han sido pocas tardes. ¿Cuándo se ha visto en nuestro pueblo eso de tomar la fresca con abanico, en vez de llevarse la chaquetica “por si acaso”?
Pero es igual, a mal sudor, buen trago de gaseosa, o de lo que sea. El caso es, acudir a la cita. Y ahí están ellas, tan escoscadas como siempre, tan sonrientes como siempre, tan dignas como siempre. ¡No pasan los años en ese corro! En ese y en ningún otro de los que hay en Híjar de la misma categoría, e igualmente concurridos.
¡Diosss, qué costumbre más sana y entrañable! Es un hábito heredado que no deberíamos perder, como gran batalla ganada a televisores y móviles.
Y, junto a las charradas, vienen los picoteos. Hoy es el cumpleaños de una, pasado el santo de la otra, al siguiente el aniversario de la tercera… Y, si no hay acontecimiento esa noche, da lo mismo, se brinda por la vida, que es motivo más que suficiente. ¡Como verán, Filosofía de altura!
Cada sesión tiene historias nuevas. Lo mismo se habla de política, que de fútbol (dos temas candentes y nadie se engancha). Cada cual da su opinión de la forma más libre. ¡En eso consiste la democracia! Y, por supuesto, no faltan ideas para arreglar el mundo. ¡Ay si lo dejaran en nuestras manos! Ni odios, ni guerras, ni muertes...
Pero lo que más gusta, son las narraciones de antes, esos recuerdos que enriquecen y en los que va el mejor homenaje a los nuestros, a nuestras costumbres (mayormente compartidas por la edad).
Sí, definitivamente, eso de “tomar la fresca”, es un gran lujo al alcance de todos.
Y el Ayuntamiento, atendiendo la petición, puso banquicos nuevos y adecentó el escenario, pero se quedó un pelín corto. Así que, si alguien se anima, le aconsejo que traiga su propia silla (con cojin, por si se alarga la cosa) Y en la capaceta no estaría de más echar el abanico o la chaquetica, algunas galletas, y bebida sin alcohol, que luego hay que cruzar la carretera... Teléfono no hace falta, que estamos todas localizables (se nos oye a dos kilómetros). ¡Ah!, y algún chistecico aunque sea malo, imprescindible. Verdes no, que somos jóvenes.
Ufff, qué ganas tengo de que llegue este fin de semana. El viernes ya estoy allí. ¡A ver si se aguanta el tiempo y no le da por girarse fresco!
Autora : Teresa Rubira.














