martes, 14 de marzo de 2017

RECORDANDO A SANTIAGO LUENGO QUILEZ , " El Anacleto " .


Hablar de Santiago Luengo Quílez, es hablar de un hombre polifacético donde los haya. Nació el 15 de agosto de 1925 y como a muchos niños de aquel entonces, le tocó crecer en medio de una guerra. La continuidad por seguir con el apodo “Anacleto” por llamarse así su abuelo, perduró fielmente tanto en su padre como en él.

Allá por los años 40, tocaba la corneta con la Banda de Juventudes, mientras que a su vez iba desarrollando el oficio que hoy en día es artesanal de “herrería y soldadura” realizando las tareas propias de aquella época. Sobre todo, se especializó en soldadura autógena.
Más adelante, ya con un poco más de experiencia adquirida, estableció en la Cuesta de La Iglesia, su primer taller de reparación y alquiler de bicicletas, hasta su traslado, junto con su esposa Concha, a la calle de Santa Rosa, 21 donde consolidó y amplió su iniciativa empresarial a toda clase de productos y electrodomésticos, gran novedad tecnológica de ese momento y como venta energética, petróleo para las primeras estufas domésticas.

Dentro del desarrollo de su actividad, ofrecía otros servicios como el de reparación de relojería, fabricación y reparación de bombos y tambores de exclusividad propia, instalador de antenas TV de los primeros televisores, representante y venta directa de máquinas de coser Sigma y bicicletas BH y ya no sólo se reparaban bicis, sino también motocicletas, en pleno auge por esos años.

Con su Lambreta sidecar, de tres ruedas, se desplazaba por las poblaciones allá donde se le requería comercialmente. Tuvo también un taxi marca Ford 8 con el que ofrecía los servicios de traslado de viajeros y un vehículo DKV adaptado a las tareas de ambulancia, con una camilla que él mismo fabricó.

Durante varios años, colaboró con Mariano Laborda en la elaboración de unas miniaturas artesanales, que consistía en unos tambores de madera y figura en bronce para diversos acontecimientos de nuestra Semana Santa. Por el mismo motivo, se le encargó un tambor el cual se le obsequió a D. Manuel Fraga Iribarne en su visita a Híjar.

En el año 1964 le concedieron la concesión de Agente Distribuidor de gas butano, actividad que aún perdura en la tercera generación familiar.
Gran amante de la naturaleza y en sus ratos de ocio, le llevaba a contemplar durante horas, sus gorriones y canarios que cuidaba con esmero y además disfrutaba, rodeado de amigos, de sus deportes favoritos como la pesca y la caza.

Sin duda fue un hombre servicial y de carácter afable, que acometió en el pueblo diversas y diferentes actividades y profesiones para adaptarse a las necesidades que la sociedad del momento demandaba. Mañoso y manitas, valiente y atrevido y ante todo “ganas y afán de superación” se puso el mundo por montera sin miedo a nada.

9 comentarios:

El Calandino dijo...

Lo recuerdo con el Losilla, cuando marchaban a pescar, hombre amable como pocos, y muy buena persona, esos son los recuerdos que tengo de Santiago, hijo del tío Anacleto y padre de otros Anacletos.

Anónimo dijo...

Q recuerdos!! Mi primer tambor y mi primera bici me las vendio el y después los cambios de pieles y arreglos de pinhazos

Luis Galvez dijo...

Yo tuve la suerte de estar a su servicio,a la edad de 14 años, durante unos meses y pude comprobar sus habilidades manuales para hacer los tambores de llaves,( aún tengo el que le vendió a mi padre, de pieles ).También recuerdo su furgoneta DkV, con la que se desplazaba todo el equipo de futbol, con entrenador, masajista y utillero. Santiago tenía muy buen genio por lo que sabía granjearse la amistad de todos.

Daniel dijo...

Yo lo recuerdo como lo que fue, mi abuelo, un gran persona que me hacía disfrutar de cada momento con él.

Anónimo dijo...

Yo no tuve el placer de conocer a este hombre tan carismático de nuestro pueblo. Lo que sí recuerdo es que también hubo unos recreativos en lo que hoy es el Bar Santiago y creo que los regentaba él. Es uno de las cosas que me vienen a la memoria de cuando yo era un crío
Tony

Conchita Luengo dijo...


No tenía recuerdo Luis, de tu colaboración con mi padre de la que hablas, (alguna cosa se me escapa), sin embargo, de los tambores de llaves que mencionas, puedo decirte que esas llaves las traía de la Casa Comercial de " Montserrat" en Barcelona y que tuvo un excelente maestro que fue mi abuelo, el cual elaboraba los tambores con latas de sardinas o escabeche de 6 ó 7 kg y de cuerdas absolutamente artesanos para categoría infantil y que su precio era de 5 duros, la caja se pintaba con purpurina dorada y los aros en madera de amarillo y rojo como la bandera. Por tanto de casta le viene al galgo... Sí, también trasladaba al equipo de fútbol con esa DKV azul. Gracias por recordarle lo cual os agradezco a todos, pero sobre todo por recordarle como lo que fue, una buena persona siempre al servicio de todos. en RECORDANDO A SANTIAGO LUENGO QUILEZ , " El Anacleto " .

Anónimo dijo...

Tony, cuando el local quedó libre y sin actividad, mi padre pensó en poner unos recreativos como modo de distracción para él, nos pareció buena idea y así estuvo un tiempo hasta la apertura del Bar Santiago.
Muchas gracias...

Conchita Luengo.

Teresa Rubira dijo...


Nos encanta y se agradece conocer la vida y trayectoria de tantas personas emprendedoras y buenas que tiene y ha tenido nuestro pueblo. En este caso concreto, el de un hombre querido, que formaba parte de una familia muy apreciada, y que dejó huella entre nosotros. Para quienes tuvimos el placer de conocerle supone un entrañable y cariñoso recuerdo. Gracias por traérnoslo a la memoria.

Conchita Luengo dijo...

Gracias a ti Teresa...