A nuestra Virgen del Carmen
Colgado de nuestra infancia
y habitando nuestro pecho
nos inunda la grandeza
de tu cabezo de cielo!
Apenas amanecía,
el sol llegaba primero
cubriendo fiel, esa cima,
con sus brillos y destellos.
Y en la inocencia de niñas
aún pervive el recuerdo
de una senda, y una ermita
donde encontrar un lucero.
¡Camino tan aprendido,
entre tomillo y romero,
tantas veces recorrido
con hijos, padres y abuelos!
¡Qué grande se hace, Señora,
la devoción de este pueblo
al besar tu escapulario
que recoge nuestro anhelo.
También extiendes las manos
sobre espumas y veleros
adornando romerías
de los pueblos marineros.
Hoy celebramos tu día
en espíritu festero
y aquí nos tienes, postrados,
con el amor más sincero.
Desde alegrías o penas,
intenciones y desvelos,
son muchos los corazones
en busca de tu consuelo.
¡Madre y Patrona bendita¡
¡Nuestro cobijo y modelo!
Protégenos con tu manto
y cúbrenos con tu velo.
Sé, faro, guía y refugio,
Santa Virgen del Carmelo.
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