Manuel Machado nació en Sevilla en 1874 y falleció en Madrid en 1947. Era el hermano mayor de Antonio, José y Francisco Machado y se lo considera un importante poeta del modernismo español. Su obra se caracteriza por presentar de una forma moderna los elementos que dan vida a la cotidianidad andaluza; a través de un lenguaje cuidado, Manuel, consiguió abordar motivos populares y convertirlos en elementos identitarios de la poesía española.
Sus primeras publicaciones vieron la luz en La Caricatura, una revista que dirigía Enrique Parada. Posteriormente, Manuel entró en contacto con Rubén Darío, que fue quien lo guió por el camino del modernismo, dándole a conocer ciertas cuestiones destacadas del simbolismo francés y generando en él una gran pasión por esta estética lírica. Ésta fue una de las experiencias que posiblemente más haya marcado su estilo; la otra, fue el haber pasado un tiempo en París.
Algunos de los títulos más conocidos de Machado son "La aparición de Alma", "La fiesta nacional", "El mal poema" y "Cante hondo". Podrás leer en nuestra web poemas como "Dolientes madrigales", "El jardín gris" y "Otoño". Es importante señalar también que escribió varias obras junto a su hermano Antonio y que durante años fue miembro de la Real Academia Española.
REGRESO.
Largas tardes campestres;
alamedas rosadas;
aire delgado que el aroma apenas
sostiene de la acacia;
huerto, pinar... Llanuras de oro viejo,
azul de la montaña...
Esquilas del arambre
y balido, sin fin, de la majada,
en el silencio claro...
¡Adiós, adiós! ¡Que la ciudad me llama!
Maravillosa noche estremecida
por el rumor del agua
y el fulgor de los astros
-imán de la mirada
perdida en lo insondable
de la eterna pregunta-. (El grillo canta,
corre la estrella, el aire
suspira entre las ramas).
Sueño tranquilo y sano,
velado por las plantas
humildes de la tierra y por el bravo
eucalipto que asoma a mi ventana...
Noche de paz y de salud y sueño...
¡Adiós, adiós! ¡Que la ciudad me llama!
Allegro matinal, tímida gloria
y milagro de nácar,
a las corolas risa,
trino a las aves y delicia del alma,
aire en las sienes, despertar, eterna
juventud -¡oh mañana
que abres los ojos y las rosas!-, dulce
y poderosa gracia...
Mañana de mi huerto, suave y pura...
¡Adiós, adiós! ¡Que la ciudad me llama!
¡Me llama la ciudad -que ignora el cielo
y la tierra y el agua
y el sol y las estrellas-,
febril y jadeante, apresurada,
con su aliento mefítico,
y su llanto y sus máquinas,
sonora de metales
infecta de palabras!
Autor : Manuel Machado.
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