Un sistema defensivo innovador
Construido hacia el siglo III a. C. y habitado hasta mediados del siglo I a. C., el yacimiento de San Pedro constituye uno de los mejores ejemplos de arquitectura defensiva íbera en la península.
El poblado se organiza en dos espacios diferenciados:
Un recinto fortificado situado en el extremo sureste del cerro.
Un área extramuros, que se extiende por la parte superior del cabezo hasta las primeras laderas del Calapetre.
El enclave se beneficia de la orografía natural: escarpes y un barranco protegen casi todo el perímetro, quedando únicamente vulnerable el acceso norte. Allí se construyó un foso de 25 x 7 metros y varias líneas de murallas que reforzaban el poblado frente a ataques.
Fuente : Faratur Aragón.
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