Antonio Gala (1930-2023) fue un reconocido escritor, periodista, dramaturgo, ensayista y poeta español.
Nacido en Ciudad Real aunque cordobés por adopción, Antonio Gala se licenció muy joven en Derecho y Filosofía. Tras una estancia en la orden monástica de los Cartujos, de la que fue expulsado, se trasladó a Portugal en 1958. Desde allí participó en el Premio Adonáis de Poesía, donde fue premiado con un accésit por Enemigo íntimo (1959). Este es el punto de partida de su carrera literaria.
Tras una época en Italia, Gala pasa a trabajar como articulista en el diario El País, trabajo que realizaría más adelante para el periódico El Mundo.
En 1990 ganó el Premio Planeta con su primera obra, El manuscrito carmesí. A partir de entonces publicó varias novelas, de la que habría que destacar La pasión turca (1993), llevada al cine por Vicente Aranda.
En la narrativa, Gala se inclinó siempre por un enfoque histórico, a partir del cual dio rienda suelta a sus propias obsesiones y la confrontación con el mundo contemporáneo.
Gala también logró éxito con sus piezas teatrales, pese a cierta resistencia de la crítica especializada, al igual que con su poesía y sus ensayos. A lo largo de su trayectoria fue mayor su éxito popular que académico.
Gala recibió premios tan importantes como el Nacional de Teatro Calderón de la Barca en 1963 o el Premio de Andalucía de las Letras en 2005.
En 2002 fundó la Fundación Antonio Gala para Jóvenes Creadores, dedicada al fomento de la creación artística. Desde su creación convoca anualmente alrededor de veinte plazas para jóvenes creadores de entre dieciocho y veinticinco años en lengua castellana; durante un año, los artistas becados residen en la sede de la Fundación para dedicarse plenamente a sus proyectos artísticos.
Gala falleció en 2023 a los 92 años a causa de un cáncer de colon.
BAJO LOS FUEGOS DE FUGACES COLORES.
Bajo los fuegos de fugaces colores
que iluminan el aire de la noche,
dame tu mano.
Mira abrirse las palmeras doradas, rojas, verdes;
caen los frutos azules de la altura;
rasgan el negro terciopelo
las estelas de plata…
En tus ojos yo veo el frío ardor,
artificial y efímero
de los castillos que veloces surgen
y veloces se extinguen.
Dame tu mano: es todo cuanto tengo
en medio de esta falsa
riqueza, de esta dádiva
que fugazmente se otorga y se consume.
Así es todo: organizado y yerto
brota el amor, crece, se desparrama, se hunde,
vuelve la oscuridad
en la que, previsto y bien envuelto, yacía.
Nada, nada…
Dame tu mano. Entre los irisados estampidos
alegres sólo para los alegres,
se esfuma el corazón, igual que una girándula
demasiado mojada para arder o dar luz.
En este tornasolado e intrincado bosque
dame tu mano para que no me pierda.
Autor : Antonio Gala.
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