jueves, 30 de abril de 2026

El Bajo Martín se pone en busca y captura de su patrimonio ligado al aceite: «Toda aportación vecinal es valiosa». Autora : Beatriz Severino.




Javier Sánchez, historiador y profesional de la oleicultura, precisa de colaboración ciudadana para seguir inventariando restos arquitectónicos y naturales a iniciativa de la Comarca del Bajo Martín y trazar un proyecto de divulgación y turismo

 La historia, el pasado y el presente del Bajo Martín no se entienden sin aceite. Sigue siendo un sector vivo y fuerte, pero antaño lo era todo y el legado sigue esparcido por el territorio. Ahora se quiere inventariar todo el patrimonio relacionado con el olivar y el aceite que hay en los nueve pueblos y, una vez recopilado todo, pensar qué hacer para conservarlo y darlo a conocer. Se está ocupando de ello Javier Sánchez, que es historiador y profesional del sector que ha estado hasta hace poco en la parte de producción en La Puebla de Híjar y sigue dedicado a la promoción de diferentes actividades y proyectos. También es catador y juez en concursos.

Ha tomado las riendas de un proyecto que parte de la Comarca del Bajo Martín para terminar con el vacío que hay en los nueve pueblos en promoción de este patrimonio a través de iniciativas culturales y turísticas. Antes de trazar ningún plan es básico conocer con qué recursos cuentan y en eso se está empleando Sánchez. Su recopilación ya incluye un alto número de lugares, pero lanza el llamamiento a toda persona que crea que puede aportar cualquier tipo de información.

En este caso, el patrimonio relacionado con la producción de aceite abarca desde la parte natural con parajes de olivar característicos y que tengan una tradición asociada, olivos monumentales; hasta todo lo relacionado con la elaboración como pueden ser prensas antiguas que hay en cada pueblo o molinos de prensas hidráulicas tradicionales. "Han funcionado hasta los años noventa y quiero saber qué ha sido de ellos, porque había muchos. Solo en Samper de Calanda había cuatro, en Albalate tenemos al menos media docena. Muchos se desmantelaron, pero otros creemos que se han quedado tal cual estaban", vaticina Sánchez. Quien tenga cualquier información que aportar puede contactar con la Comarca del Bajo Martín o hacérsela llegar a Sánchez por correo electrónico (patrimoniobajomartin@proton.me).

Estas construcciones son particulares y también de cooperativas. En casos como el de La Puebla de Híjar, se ha mantenido pero ya infraestructura ya venía de antes. "El edificio es muy antiguo y está en pie porque lo adquirió el ayuntamiento, aunque es complejo intervenir. En una intervención anterior yo también hice labor de recopilación de la documentación que había allí, no quedaba mucho porque se ha perdido, pero lo poco que había lo hemos mantenido", apunta. "Nos está costando encontrar a los propietarios, de muchos no sabemos exactamente de quién son y son cosas que quedar por pulir para saber lo que tenemos en cada sitio", reconoce. Por delante de muchos restos pasa la vida diaria de los vecinos y no vecinos. Es el caso de Samper de Calanda, por ejemplo, donde las tres enormes vírgenes del molino de la familia Calvo resisten el paso del tiempo y del tráfico de la carretera aunque no se ven a simple vista. A pesar del mal estado del edificio, es posible apreciar su magnitud fijando la vista en los techos, paredes y diferentes estancias.

Dice que siendo historiador le gusta "ir poco más allá" porque todo ese patrimonio "se va a perder" como ya está pasando en pueblos como Híjar. "No queda nada, junto al puente hasta comienzos de los 2000 estaba el molino de Esponera, es una pérdida reciente, pero ya no está. Al menos habría que señalizarlo y que la gente se acuerde, crear el recuerdo de que la industria del aceite en el Bajo Martín era muy importante y lo sigue siendo", asevera. Urrea de Gaén es el referente histórico con el yacimiento romano Loma del Regadío, con la producción de aceite como protagonista.

Considera que crear un proyecto de valorización haría justicia con un territorio que, al igual que la comarca Andorra-Sierra de Arcos, se "ha quedado en tierra de nadie" en iniciativas turísticas y de difusión de la historia. "Somos una zona en dirección a Zaragoza donde la gente viene a comprar el aceite pero luego nos quedamos un poco al margen de proyectos. De los diez últimos premios del aceite de la Denominación de Origen del Bajo Aragón, ocho están entre las dos comarcas. Hemos tenido mucha historia y seguimos teniendo mucho presente", reivindica.

Todavía hay molinos en activo, y por eso el proyecto pretende involucrar a los productores y que cuenten con un valor añadido a su trabajo. "En La Puebla está la prensa del molino del duque en la zona del centro de día y hay "tres piedras", pero es una de las vírgenes del molino y eso mucha gente no lo sabe. Antes los molinos eran auténticos centros de reunión a los que iba todo el mundo en campaña, desde niños a mayores, y esa tradición se está perdiendo en mucha parte", dice.


Fuente :  LaComarca.

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