LOS AMIGOS
-Entre los tesoros que nos ofrece la vida, están los amigos. Los hay de todos los tamaños y colores, pero siempre de gran valor. A veces se van encontrando por el camino, y otras, los tienes ya desde la infancia. Es el caso de mis muy queridos Presen y David. Con él tuve la relación normal que se da con un chico del mismo pueblo y, por añadidura, esposo de una amiga. Con ella fue pupitre compartido y juegos intensos en el recreo de la escuela; tebeos intercambiados al salir de las clases por la tarde delante de la chimenea; juegos de torres (todas eran nuestras); risas, paseos, fiestas, confidencias… O sea, todo. Nuestra amistad se fue forjando a base de tanto cariño, que ni su partida al cielo pudo acabar con él. Recuerdo demasiado bien el día en que recibí su llamada para despedirse. ¡Jamás había visto una entereza semejante! Ella serena, y yo llorando como una Magdalena. ¡Eso es grandeza! Y miro y remiro la foto que me mandó cuando estaba ya con poquicas fuerzas y, con la misma ilusión que si fuera para ella, aceptó a recoger un premio en mi nombre. ¡Eso se llama generosidad!
Por eso, queridos Presen y David, hoy he querido escribir estas líneas como un pequeño homenaje. Homenaje a vosotros, y a tantos que se nos han ido dejando dolorosos huecos en el alma. Tened por seguro que no os vamos a olvidar. Habéis estado demasiado presentes en nuestras vidas y eso no se rompe jamás. Sé que ya descansáis en paz; lo merecíais.
Con todo cariño,
TERESA


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