sábado, 17 de enero de 2026

LOS SABADOS POESIA : Por esa puerta. Autor : Amado Nervo .

 


Poeta mexicano nacido en Tepic, Nayarit en 1870.

En su juventud quiso ser clérigo, pero muy pronto se vio atraído por los variados estímulos de la vida, los viajes, los amores y la misma poesía. Su iniciación estética fue marcada por el influjo de Gutiérrez Nájera y de los grupos que se congregaban alrededor de «La revista azul» y «Revista moderna», en cuyas páginas se desbordaba todo el ímpetu del modernismo americano.

Entre el conjunto de su creación, se destacan sus libros «Serenidad» «Elevación», «Plenitud» y «La amada inmóvil». 

Falleció en Montevideo, Uruguay en 1919


Obras

El bachiller, novela (1895)

Perlas negras, poesía (1896)

Místicas, poesía (1898)

Poemas, (1901)

El éxodo y las flores del camino, poesía (1902)

Lira heroica, poesía (1902)

Los jardines interiores, poesía (1905)

Almas que pasan, (1906)

En voz baja, poesía (1909)

Ellos

Juana de Asbaje, biografía de Sor Juana Inés de la Cruz (1910)

Serenidad, poesía (1912)

Mis filosofías, ensayo (1912)

Elevación, poesía (1916)

El diablo desinteresado, novela (1916)

Plenitud, (1918)

El estanque de los lotos, poesía (1919)

El arquero divino, poesía (1919)

Los balcones, novela (1922)

La amada inmóvil, poesía, (1922)


POR  ESA  PUERTA.


Por esa puerta huyó diciendo :«¡nunca!»

Por esa puerta ha de volver un día ...

Al cerrar esa puerta dejo trunca

la hebra de oro de la esperanza mía.

Por esa puerta ha de volver un día.


Cada vez que el impulso de la brisa,

como una mano débil indecisa,

levemente sacude la vidriera,

palpita más aprisa, más aprisa,

mi corazón cobarde que la espera.


Desde mi mesa de trabajo veo

la puerta con que sueñan mis antojos

y acecha agazapando mi deseo

en el trémulo fondo de mis ojos.


¿Por cuánto tiempo, solitario, esquivo,

he de aguardar con la mirada incierta

a que Dios me devuelva compasivo

a la mujer que huyó por esa puerta?


¿Cuándo habrán de temblar esos cristales

empujados por sus manos ducales,

y, con su beso ha de llegar a ellas,

cual me llega en las noches invernales

el ósculo piadoso de una estrella?

¡Oh Señor!, ya la pálida está alerta;

¡oh Señor, cae la tarde ya en mi vía

y se congela mi esperanza yerta!

¡Oh, Señor, haz que se abra al fin la puerta

y entre por ella la adorada mía!...

¡Por esa puerta ha de volver un día!


Autor : Amado Nervo.

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