lunes, 26 de agosto de 2019

LAS FIESTAS DE MI PUEBLO. ( Teresa Rubira Loren )



          
SEGUIDAMENTE PUEDEN LEER, EL ARTICULO DE TERESA RUBIRA LOREN
QUE SE HA PUBLICADO, EN EL PROGRAMA DE FIESTAS DEL AÑO 2019 .



Se nos llena la boca y no es para menos. Porque, haber nacido y pertenecer a un  pueblo, es un gran privilegio y uno de los mayores orgullos que podemos tener.  Durante toda nuestra vida, nos va a conservar ese maravilloso recuerdo de infancia : correr, jugar, ir de un sitio a otro en completa libertad... Ya también la seguridad de que en él se guardan ( y siempre las encontrarás , por perdido que estes ) tus verdaderas señas de identidad.

Porque, en “ mi pueblo “, está tu gente, tu vida, tu historia, tus raices, tus olores, tus sabores... y hasta los restos de nuestros seres queridos.  Como es natural , cada cual ensalza el suyo.  En nuestro caso, Hijar : la muy antigua, noble y leal villa, abrazada por el río Martin.  Tierra de gigantes.  La que supo convivir con tres culturas y sigue dando muestras de gran hospitalidad.

A estas alturas, pocos habrá que no sepan de sus origenes y devenir historico.  Pocos que no conozcan sus barrios, sus monumentos, su importancia de siempre en la Comarca y su Semana Santa ( de Interes Turistico Internacional ).  Pero en este momento, lo que toca es hablar de fiestas patronales.

Dicese de fiesta : rito social compartido por un grupo de personas donde se marca un cierto acontecimiento a modo de celebración.
Celebración, pues , la nuestra, en honor de la Virgen del carmen y la Virgen de Arcos.  Dias especiales donde se rememoran años de historia a traves de padres y abuelos, donde se ponen de manifiesto, con el mayor respeto, los valores y el sentir populares que se guardan y transmiten de generacioón en generación , donde se convocan familia y amigos, donde el pueblo muestra lo mejor de si a sus visitantes, donde se conectan las personas con memoria y recuerdos comunes.
Como en casi todos los programas de fiestas, encontraremos en este la mayor diversidad de actos, pensados con esmero y cariñó ( gracias ) para todas las edades, carrozas , charangas, juegos, ferias , animación, musica, jotas ,  deporte y vivencias.  Vivencias de ayer, de hoy, de siempre...

El traje de baturra :
Es casi la hora de la procesión.  Sin faltar detalle , se encuentra todo bien planchado ( las madres para eso son especiales ) . Las madres y las abuelas, porque, desde hace días, la abuela Luisa, tiene colocados los cañizos en el mirador para que extendamos nuestras cosas.  Y en los maderos del techo unos clavos gordos que servian de perchas.  Durante las fiestas no volveremos a la Leana .

Las enaguas, las medias y las alpargatas, bien blancas, como la papelada, contrastan con la chambra negra de raso de algodón.  Nuestras sayas estan impecablemente plisadas, ¡ me encantan estas de cuadricos azules y rayas roja !.   Al cuello la cruz, con una cinta negra  “  A ver si vais a perder los pendientes que son los de almendra buenos ! ¿ Quien me va a hacer el moño ? ¿  Y la caja de las horquillas ? ¡ No encuentro mis ligas ! ¡ Venga  “ daros “ prisa que la gente ya va para la iglesia! ¡ Ese mantón lo llevas torcido, ven que te lo coloque !  Abuela, que tiene un roto de polilla... Bah, eso ni se nota, espera un momentico y le doy la vuelta ¿ Donde estan las “ aujas “ de cabeza ?  “ Chicaaaa, que te dejas la cesta. Coge dos tortas bendecidas, que asi tendremos “ pa “ comer y repartir una poca “.  Al fin , tras prisas y nervios, conseguimos salir de casa, recogemos las tortas y comienza la procesión.  Hace calor, pero esta senda que sube al Carmen, te hace olvidar todo.  Paseo la mirada por el heredado traje de baturra ( que alargando dobles corre de prima en prima ) , y me siento orgullosa de llevarlo.  Orgullosa de mis origenes, de mi familia, de mi tierra...
Llegamos.  Desde arriba se ve el pueblo entero y los alrededores.  Entramos y salimos de la ermita.  Se que mi mundo completo, se encuentra hoy en este cabezo.  No deseo estar en ningun otro lugar .  El día va pasando como un suspiro, un suspiro intenso, alegre y festivo. ¡  Hemos comido veinticinco en la torre de la abuela Agustina ! ¡ Que bien se pasa cuando estamos todos junticos !.

Y ahora, que ya cae la tarde, llega la procesión de nuestros farolicos.  Este año me incorporare en la harinera, porque quiero ver como baja por la senda ese rosario unico. ¡ Un sentimiento y una emoción que no se pueden narrar !.  Son como pequeñas estrellas intermitentes que aparecen y desaparecen entre la vegetación.  Como un río de buen fuego que baja bendecido .

El eco de los rosarieros resuena en el silencio de la noche, en el silencio del pueblo.  Son voces de nuestra gente en oración. ‘ se podria identificar la de cada uno, cerrando los ojos ! La brisa ya fresca, nos acompaña.  Huele a tomillo, a romero, a verano casi vencido...¡ Es como estar en la gloria !

Dicen que un pueblo sin fiestas se acabaria, pero eso no pasara en Hijar, mientras haya mujeres y hombres dispuestos a colocarse, por dentro y por fuera, ese traje de baturra y baturro que llevarón nuestros padres y abuelos.  Mientras haya personas dispuestas a seguir manteniendo nuestras tradiciones, alumbrando la senda de la ermita con sus farolicos y trabajando por un pueblo que nos da, quiza , más de lo que recibe.  Mientras haya abuelas y madres, en tierra o cielo, pendientes de que no se nos olvide la cesta para llevar el pan bendito...

¡Felices Fiestas!.                                                                                            Teresa  Rubira Loren.

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