domingo, 1 de enero de 2017

AÑO NUEVO , REVISAMOS EL CALENDARIO, ( I Parte ). Autor : Enrique Garralaga Robres.


La palabra latina “Calenda” significa “el primer día de cada mes”; de ella deriva nuestra palabra “Calendario”. Desde mucho tiempo antes de la civilización romana, ya se sabía que los días y las estaciones del año se repiten cada 365 días, tiempo al que llamamos “un año”. A lo largo de la historia de Roma hubo varias versiones del calendario. La más duradera dividía los 365 días del año en estos diez meses:

1. Ianuarius. ENERO, para nosotros. Debe su nombre a que en él se celebraba la festividad del dios Jano.

2. Februarius. FEBRERO. En este mes, se celebraba la festividad del dios Februus, más conocido como Plutón.

3. Martius. MARZO. Se veneraba al dios Marte.

4. Aprilis. ABRIL. Se cree que su nombre deriva del verbo latino “Aperire” (abrir), porque en este mes se abren las flores.

5. Maius. MAYO. Se cree que el nombre es debido a que en él se veneraba el recuerdo de los “Maiores” (los antepasados)

6. Junius. JUNIO. Se celebraba la festividad  de la diosa Juno (o Iuno), protectora de las mujeres.

7. September. SEPTIEMBRE. El séptimo mes.

8. October. OCTUBRE. El octavo mes.

9. November. NOVIEMBRE. El noveno mes.

10. Decemberf. DICIEMBRE. El décimo mes.

Hacia el año 46 antes de Cristo, los ciudadanos romanos venían observando que a lo largo de las últimas generaciones, se iba retrasando cada vez más el comienzo de las estaciones del año. El Dictador de Roma, Julio César, consultó a los matemáticos y astrónomos de Alejandría para que le resolvieran ese problema. Esta última ciudad, con su famosa Biblioteca, era el centro del saber más avanzado de su época.

Y los astrónomos alejandrinos estuvieron a la altura de las circunstancias. Tenían que medir con extraordinaria precisión la posición de la Tierra con respecto a ciertas estrellas, pero entonces no disponían de telescopios ni de ninguna clase de aparatos ópticos. Aún con instrumental muy rudimentario, que consistía básicamente en instalar reglas rectas que giraban sobre cuadrantes para medir ángulos, colocados sobre trípodes, lograron averiguar la causa del problema y su solución.

Recordemos que un día (24 horas) es el tiempo que necesita la Tierra para dar una vuelta completa sobre su propio eje. Y un año es el tiempo que necesita la Tierra para dar una vuelta completa alrededor del Sol. Si ese tiempo fuera de 365 días exactos, todos los años serían iguales y no habría problemas. Pero un año, como los astrónomos de Alejandría averiguaron, dura en realidad 365 días y 6 horas.

O sea que cada 4 años, no han transcurrido 4 x 365 días, sino 4 x 365  + 1 días. Este día extra ha transcurrido, pero no ha sido registrado en el calendario oficial, de modo que al cabo de cuatro años, el día que llamamos (oficialmente) “1 de enero”, en realidad es ya el “2 de enero”. De igual modo, en ese cuarto año, el día 20 de marzo (del calendario oficial), ya es (realmente) el 21 de marzo .O sea, que el comienzo (real) de la primavera se ha adelantado 1 día con respecto al calendario oficial. Como vemos, cada 4 años avanza un día más el tiempo real que el tiempo oficial, con lo que el comienzo oficial de las estaciones se va atrasando. Parece poco, pero al cabo de un siglo, el desfase acumulado es ya de 25 días, lo que se nota mucho. Y este calendario llevaba en vigor más de un siglo. 

La solución que propusieron los matemáticos alejandrinos fue:

1ª.- Ajustar el calendario oficial al calendario real. Para ello, había que intercalar en el calendario oficial todos los días que faltaban desde el comienzo del mismo. El año 46 a. de C. fue el más largo de toda la historia, porque tuvo ¡455 días!

2º.- Evitar el desajuste en lo sucesivo. La solución es intercalar un día repetido (bis) cada 4 años. Se intercalaba, en los años múltiplos de 4, un día “repetido, el sexto día antes del comienzo de marzo”, en latín “bis sextus dies ante calendas martii”. Al unir las dos palabras subrayadas, vemos el origen de la palabra “bisiesto”. Posteriormente, ese día extra se paso al 29 de febrero. Esta reforma se llamó “Reforma Juliana”, y el calendario reformado, “Calendario Juliano”. La prueba de que era un buen calendario es que se mantuvo en vigor durante los siguientes 1.628 años.

En el año 44 antes de Cristo, en un arranque de modestia, Julio César permitió que se le dedicara una estatua con la inscripción “Deo invicto” (al Dios invencible, en latín). Curiosamente, en ese mismo año murió asesinado a puñaladas en el foro de Roma. Sus partidarios, entre los que destacaban Marco Antonio y su sobrino Octavio Augusto vengaron su muerte e impusieron que, puesto que también Julio César era un dios, y además había reformado el calendario, se redistribuyeran los días del año y se le diera su nombre a un mes, a continuación del de Junius.

Se produjo a continuación una feroz guerra civil entre los partidarios de Marco Antonio y de Octavio Augusto, que ganó este último, siendo nombrado Emperador por primera vez en la historia de Roma. Además, este cargo pasó a ser hereditario, lo que naturalmente, fue muy del agrado de su familia.

En otro ataque de humildad, Augusto había permitido que se le dedicara un templo en Pérgamo. A su muerte, su agradecido heredero, Tiberio, le dedicó otro mes, a continuación del de Julio, y decretó que ya no podría haber nuevos meses del calendario en lo sucesivo.

Ahora, imagínese que vuelve a leer la relación de los meses romanos que hemos visto al principio, pero colocando los dos meses “nuevos” de Julio y Augusto, tras el de “Junius”. ¿Le suena el resultado?Aún quedaban algunas pequeñas diferencias con el calendario actual. Los romanos comenzaban a contar los años de su calendario desde la fundación de Roma, en 753 antes de Cristo. O sea, que según su cómputo, estamos en el año 2017 + 753  =  2770. Pero nosotros contamos los años desde el nacimiento de Cristo. Los años anteriores se nombran como “antes de Cristo”, abreviadamente “a. C.”, y los posteriores, “después de Cristo”, abreviadamente “d. C.” o  bien“A.D.” (abreviatura de “Anno Domini”, año del Señor).

En la segunda parte, les contaremos algún detalle más sobre nuestro calendario. Pero antes :

EN NOMBRE DE " ESHIJAR " Y EN EL MIO PROPIO , LES DESEO  UN  MUY  FELIZ  AÑO  2017,  DE  LA  ERA  CRISTIANA.




Autor:  Enrique  Garralaga  Robres.


Nota : (  Este LUNES 2 de enero, publicaremos la II Parte, que sera la última . )

3 comentarios:

Jose Antonio. dijo...

Muy interesante Enrique, nos gusta tus articulos.

Anónimo dijo...

Instructivo y no se hace largo

Anónimo dijo...

Sigue escribiendo Enrique ,tus escritos son muy instructivos .