Para padres de cielos y tierra,
por todo lo que nos han sembrado
y cuyo fruto recogemos.
Padre,
Si tú me has enseñado
a ser persona, y merecer el mundo.
Si los granos de amor que me has sembrado,
penetraron, tan hondo y tan profundo.
Si tú me has enseñado...
Del calor de la vida, van brotando
doradas por el sol, nuestras espigas.
Me recuerdan a ti, son como amigas
que de tu propia siembra he cosechado.
Ellas tienen la huella que has marcado
y aunque yo las cogí, solo están vivas,
si tú me has enseñado.
Autora : Teresa Rubira.
Bravo, Bravo, . Cuando escribes estas poesías, te veo en la torre de las Lianas.
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