martes, 6 de enero de 2026

RECUERDOS BREVES DE LOS FRANCISCANOS, EN EL CONVENTO DE HIJAR.

 


En marzo de 1903 se bendijo la primera piedra de la nueva reconstrucción.

La primera comunidad conventual quedaba constituida el 15 de julio de 1903  con los siguientes capuchinos, despues de la reconstrucción :

- P. Basilio de Gea de Albarracín, Superior

- P. Antonio de Calamocha

- Fray Fernando de Pamplona

- Fran Marcos de Guembe 

Las obras trascurrieron con gran rapidez de forma que el 2 de febrero de 1904 los capuchinos comenzaron a celebrar los cultos religiosos en la iglesia, después de haber reconstruido todos los altares, desescombrar el suelo y renovar las paredes.

"En la fachada principal de la vieja iglesia había tres hornacinas, ocupada la central por una antigua estatua de piedra de la Virgen María ... La iglesia, bastante grande, con amplio presbiterio, tenía cinco altares: El mayor dedicado a la Reina de los Ángeles, con san José y san Antonio de Padua en hornacinas laterales; y los restantes altares al Sagrado Corazón de Jesús, Inmaculada, San Francisco de Asís y la Divina Pastora; grupo precioso que se veneraba en un ambiente de campo de amplia escenografía. 

En los altares se presentaban también las imágenes de San Luis, Rey de Francia y Santa Isabel de Hungría. La imagen que llamaba poderosamente la atención era la de San Francisco de Asís, obra maestra del escultor Sebastián Senabra, de Barcelona. Más tarde, por el año 1928, Fray Joaquín de Adiós, con la buena venta de sus sellos - filatelia - adquirió el altar del Santo Cristo, que muchos recordamos su llegada en gran caja triangular, como así las brillantes fiestas en su honor". 

Es un horario que los capuchinos de Hijar lo vivían con exactitud, siguiendo las normas del "Manual Seráfico': vigente en aquella época:

-A media noche: Rezo de maitines y Laudes.

- Comienzo del día con unas preces comunitarias y una hora de meditación.

- Después de la meditación, se reza las Horas litúrgicas de Prima y Tercia y a continuación, la Misa conventual, a la cual asisten todos.

-Antes de la comida, las Horas litúrgicas de Sexta y Nona.

- Después de la comida, visita al Santísimo y tiempo de recreación y descanso. 

-A la tarde, también hay otro tiempo de oración: Rezo de vísperas, rosario y una hora de meditación personal.

-Al final de la jornada: Cena, recreo, preces de la noche, examen de conciencia y descanso .

La predicación popular. En Híjar y en toda la comarca del Bajo Aragón, los capuchinos fueron incansables predicadores del Evangelio, especialmente en las cuaresmas y fiestas patronales. El convento de Híjar siempre tuvo buenos predicadores como los religiosos Basilio de Gea, Leonardo de lroz, Esteban de Zudaire, José de Castelserás, etc. En un informe sobre la predicación de los capuchinos de Híjar durante los años 1909 a 1912 se hacen constar las siguientes cifras: Misiones populares: 14. Ejercicios Espirituales: 9. Novenas: 4. Tríduos: 3. Cuaresmas completas: 10. Semanas Santas: 5. Conferencias científicas: 5. Sermones sueltos: 218.

Escritores. Por un tiempo residió en el convento de Híjar el popular escritor P. Ángel de Abárzuza, colaborador en revistas y autor del libro de cuentos "Colorín colorado': y de un breve Via Crucis escrito en verso, que durante muchos años ha sido el más empleado, especialmente en todas las iglesias capuchinas. Había gente que se lo sabía de memoria. 

 Bellos proyectos que nunca se realizaron

Hay dos proyectos que los capuchinos siempre abrigaron como un sueño para ser más eficaces al servicio de Híjar y de la Orden Capuchina. Son los siguientes.

Vivir dentro de la villa de Hijar. Los capuchinos se sentían muy alejados de la gente, a unos dos kilómetros, lo cual resultaba molesto para los muchos fieles, a veces personas mayores, que se tenían que desplazar andando para participar en los actos religiosos. 

En 1918 pareció próxima realidad el establecimiento de los capuchinos dentro de la villa. Pusieron los ojos en la iglesia de San Bias. El clero no parecía oponerse y también la idea agradaba al Ayuntamiento, pero surgió la dificultad de que tenían que instalar allí un centro de enseñanza.

Fundar un Seminario Capuchino. Los Superiores Provinciales sentían la responsabilidad de cultivar vocaciones para la Orden Capuchina en el territorio de Aragón, donde en siglos pasados existieron muchas. Pensaron que el convento de Híjar podría ser un lugar muy apropiado para que los niños aragoneses desarrollaran en él su vocación religiosa. En 1921 se dio como hecha la realización de este proyecto, y hasta la Hoja Parroquial de Híjar publicaba el 2 de enero dese año con gran gozo el comienzo próximo de las obras. Pero tampoco se realizó. 

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