miércoles, 4 de enero de 2017

ARIÑO , EL PUEBLO MINERO QUE AGONIZA CON EL CARBON . Fuente : R. Pérez ( ABC ) .


El pueblo de Ariño lleva su nombre ligado a las minas de carbón desde hace más de cien años. Ahora solo queda una a cielo abierto, último refugio para el empleo en una localidad que se ha desangrado demográficamente conforme ha ido agonizando la minería y que ahora vive un nuevo éxodo demográfico con el cierre del úlitmo pozo que le quedaba, la última mina de interior que era, además, la última mina subterránea de carbón que quedaba en la provincia de Teruel.

Ariño ha estrenado el año con la estampa de decenas de familias haciendo las maletas o pensando en hacerlas. El día 1 amaneció con el cierre consumado de esa mina que llegó a tener casi 200 trabajadores y en la que quedaban, el día 31, apenas un centenar. Ahora solo un puñado de ellos continúan trabajando allí. Lo harán durante un año más, pero no para extraer lignito sino para completar el desmantelamiento de las instalaciones y sellar el pozo.

La empresa ha consumado el cierre que estaba anunciado desde hacía tiempo. Inexorable por el prolongado declive de una actividad que se ha ido desangrando en las Cuencas Mineras turolenses desde principios de los años 90.

Ariño ejemplifica este tránsito tortuoso que ha sumido al pueblo en un horizonte demográfico complicado. En la época dorada de sus minas de carbón llegó a superar los 1.500 habitantes -a mediados del siglo pasado-. Ahora no llega a 750 vecinos, la mitad que hace medio siglo. Y, sin actividades económicas alternativas que sean realmente capaces de absorber el empleo que se ha perdido en las minas, el futuro inmediato se ennegrece aún más en esta pequeña localidad turolense.

Cuarenta de los últimos trabajadores que quedaban en este pozo minero han salvado su salario a costa de irse a trabajar fuera de Ariño. Buena parte de ellos incluso fuera de Aragón. De los que han logrado recolocarse más cerca, algunos aún seguirán viviendo con sus familias en Ariño. Son los que tienen hijos en edad escolar, que prefieren no trasladar su domicilio de momento. Pero, de estos, muchos ya cuentan con que llegará el día que, cuando sus hijos terminen el colegio, acabarán marchándose también, salvo que las cosas cambien y haya en la zona suficientes empleos alternativos que, hoy por hoy, no existen para ellos.

Ariño es uno de los ejemplos contundentes de la despoblación que llegó de la mano del declive minero del carbón. Es una realidad que, con mayor o menor intensidad, han vivido todos los municipios de las Cuencas Mineras turolenses.

En Ariño hubo tres minas hasta hace no muchos años: dos de interior y una a cielo abierto. Esta última es la única que se mantiene en explotación.

Las minas de carbón emprendieron su declive inexorable a finales de los años 80, cuando la plena integración de España en la entonces Comunidad Económica Europea (CEE) conllevó seguir las normas de liberalización de mercados para el carbón. Eso afloró los problemas de competitividad del carbón nacional, y Teruel fue una de las zonas que sintió de inmediato las consecuencias.

Hace 30 años, en la provincia de Teruel había unos 4.000 mineros que trabajaban cada día en los pozos de carbón. Ahora, quedan apenas 200.


Fuente   ABC
R. Pérez. 

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