jueves, 15 de diciembre de 2016

LOS HABITANTES DE HÍJAR EN 1495 ,( I Parte ) . Autor : Enrique Garralaga Robres.


En el año 1495, estaba el rey Fernando II de Aragón (hoy le llamamos Fernando el Católico) en Burgos. Allí le llegó la noticia - parece ser que a través de algunos espías – de que el rey de Francia se estaba preparando para declararle la guerra; probablemente en coalición con el reino de Navarra (este último lo incorporaría Fernando el Católico a la Corona Española en 1512).

Tomó medidas defensivas inmediatamente, tales como ordenar el refuerzo de las murallas de Jaca y Aínsa, ordenar que los rebaños que pastaban en los Pirineos bajasen al valle, etc. Convocó a las Cortes en Tarazona para informarles de sus proyectos, y decidió también tomar una medida a más largo plazo: elaborar un “fogaje” para poder conocer de cuanta población disponía para hacer frente al enemigo.
¿Y qué es un fogaje? Hasta no hace muchos años, se llamaba fuegos a las casas habitadas, por la evidente razón de que en ellas se encendía fuego todos los días, para cocinar y para calentarse. Así pues, un fogaje es lo mismo que hoy llamamos un censo. 

Pero reparen ustedes en las enormes dificultades y costo que suponía elaborar un fogaje de todas y cada una de las aldeas, pueblos, villas y ciudades de todo el reino de Aragón. No había buenas comunicaciones, los caminos eran muy malos, casi no había mapas, los medios de transporte eran muy primitivos, no era fácil encontrar un número suficiente de escribanos que supieran leer y escribir, y además que estuvieran dispuestos a viajar por todo Aragón, averiguando el nombre del cabeza de familia de cada fuego. Por supuesto, no se contaba con los medios informáticos de que hoy disponemos para recoger y clasificar todos los datos, etc, etc.

Pero aún así, se hizo el fogaje. Y se hizo tan bien, que se siguió usando incluso algunos siglos después. Evidentemente, los nombres de los cabezas de familia ya no eran después los mismos, pero en todo caso, este fogaje servía para tener una idea aproximada de la cantidad de población de cada comarca, habida cuenta de que entonces ésta variaba muy poco a lo largo del tiempo. Los historiadores calculan que, para aquella época,  multiplicando el número de fuegos por cinco, se obtiene una buena aproximación al número total de habitantes.
Este documento se creyó perdido durante la guerra de la Independencia, pero reapareció en el siglo XX.

 Como ustedes supondrán, es un verdadero tesoro para los historiadores profesionales; y para nosotros, los simples aficionados, una fuente de curiosidades, algunas de las cuales les voy a contar. Para la toponimia, es decir, los nombres de los lugares, prefiero usar la ortografía actual, que nos es más familiar, y así escribiré: Híjar, Urrea, Belchite, etc, en lugar de Yxar, Hurrea, Velchit, etc, que es como aparecen en el documento original. Pero respetaré la ortografía antigua para escribir los nombres propios de los .habitantes de la villa de Híjar.

Este documento se conserva en el Archivo de la Diputación de Zaragoza. Sobre él hay un estudio magnífico, del profesor Antonio Serrano Montalvo, en su libro “LA POBLACIÓN DE ARAGÓN según el FOGAJE DE 1495”, publicado por la Institución Fernando el Católico. Allí pueden encontrarse muchos datos interesantes de aquella época. Por ejemplo, en Zaragoza había 3.983 fuegos, o sea, unos 20.000 habitantes.
Más adelante publicaremos la lista con los nombres de los cabezas de familia de todos los fuegos de Híjar en el fogaje de 1495. 

Si la lee, podrá comprobar que aún persisten apellidos que ya existían aquí hace, al menos, los 521 años transcurridos desde que se elaboró el censo. Algunos los encontrará escritos de forma prácticamente igual a como lo hacemos hoy.(por ejemplo, Canales, Ferrer, Guiu, Pina, etc). Pero otros están escritos con una ortografía diferente a la actual (por ejemplo, Losiella, Montanyes, Veltran, Calbo, etc, que naturalmente, son los mismos que hoy escribimos como Losilla, Montañés, Beltrán, Calvo, etc). También hay otros apellidos, que existieron y eran abundantes y conocidos en Híjar, pero que transcurridos ya más de 5 siglos, han desaparecido de nuestro pueblo. 

Finalmente, hay algunos que aunque hoy están bastante extendidos en Híjar, no aparecen en dicho fogaje. Se fueron incorporando en años posteriores, en parte al menos, como veremos, debido a las repoblaciones a las que hubo que recurrir para reemplazar a los judíos y moros que habían sido expulsados.



Autor :  Enrique Garralaga Robres.


Nota : Este articulo consta de III Partes.  La II se la ofreceremos el próximo domingo 18 de diciembre.

7 comentarios:

Lola dijo...

me gusta mucho estos pasajes de nuestra existencia.

Anónimo dijo...

Muy interesante.

Anónimo dijo...

Muy interesante esperando El Segundo capítulo

Anónimo dijo...

Muy interesante esperando El Segundo capítulo

Anónimo dijo...

¡Qué artículo tan interesante! muchas gracias

El Calandino dijo...

Enrique no se si en los otros dos capítulos estarán mis apellidos, pero me gusta saber de mis antepasados, más cuando lo cuenta gente que ama a Hijar.
Hasta el próximo.

Anónimo dijo...

Enrique, muchas gracias por esta aportación tan interesante.