domingo, 11 de septiembre de 2016

IBRAHIM AL HUSSEIN , EL REFUGIADO PARALIMPICO SIRIO QUE SOBREVIVIO A UN BOMBARDEO .


Ibrahim Al Hussein se crió a orillas del río Éufrates en Deir ez-Zor, una ciudad al noroeste de Siria. Su cauce le servía con frecuencia como piscina y el famoso puente colgante de esta localidad, como trampolín. Practicaba baloncesto y judo pero su padre, entrenador de natación, le inculcó desde pequeño el amor por el agua, al igual que a sus 13 hermanos. 

La mayoría competía en torneos locales y nacionales e Ibrahim no era una excepción. Le encantaba nadar y su sueño era poder ir algún día a unos Juegos Olímpicos. Ese sueño se truncó con el estallido de la guerra en Siria en 2011, un conflicto que en los últimos cinco años ha obligado a desplazarse a 11,3 millones de sirios, prácticamente la mitad de la población. De ellos, hay 4,8 millones de refugiados en países vecinos como Turquía, Líbano, Jordania, Irak y Egipto, según datos de ACNUR, la Agencia de la ONU.Ibrahim trabajaba a tiempo completo como electricista cuando la guerra destruyó el puente desde el que se tiraba al río Éufrates y, poco después, también hizo saltar su vida y sus sueños por los aires.

Un misil se llevó parte de su pierna derecha Un día de 2013, Ibrahim salió corriendo para ayudar a un amigo, gravemente herido durante un ataque con misiles, cuando cayó a su lado uno de ellos. Le amputaron parte de la pierna derecha. La ayuda médica apenas llegaba a Siria por la guerra y vivió durante meses con un dolor insoportable sin apenas medicación.

Pasó casi un año aprendiendo a andar de nuevo. Buscó primero en Turquía la ayuda que no llegaba a Siria pero al ver que tampoco era lo esperado, se arriesgó y buscó un futuro mejor en Grecia. Viajó a la isla de Samos en una lancha neumática. Desde 2014 Atenas es su hogar. En la cuna del olimpismo recuperó las ganas de hacer deporte y decidió zambullirse en la piscina cinco años después del inicio de la guerra. Salvado por el deporte Ibrahim, que trabaja en una cafetería 10 horas en turno de noche, empezó a sacar tiempo para ir a entrenar. Poco a poco fue mejorando sus marcas y, de hecho, en 50 metros libre está ya a sólo tres segundos de su mejor marca personal antes de la amputación. 

Cuando no está en la piscina usa para caminar una prótesis que un médico privado le consiguió gratis. También juega al baloncesto en silla de ruedas en Maroussi, un suburbio ateniense."El deporte puede curar muchas heridas", dijo Jacques Rogge, el expresidente del COI. Ibrahim lo demuestra. En la piscina recuperó la esperanza y las heridas van cicatrizando poco a poco, aunque todavía le cuesta hablar con normalidad de lo vivido en Siria.

El 26 de abril representó a los refugiados en uno de los relevos de la antorcha olímpica. Atravesó Eleonas, un asentamiento temporal en Atenas que acoge a unos 1.500 que, como él, huyeron de la guerra. Este martes abrió el desfile de la ceremonia inaugural de los Juegos Paralímpicos. Fue el abanderado del Equipo Independiente Paralímpico que forma junto a Shahrad Nasajpour, un iraní con parálisis cerebral.
Pensé que mi sueño se había desvanecido cuando perdí mi pierna pero ahora ha vuelto".

Al Hussein competirá el día 12 en los 100 libres y el 13 en los 50, y cumplirá su sueño, ése que pensaba que se había truncado con la bomba. "He estado soñando con competir en unos Juegos durante 22 años", dice el sirio, que en la actualidad tiene 27. "Pensé que mi sueño se había desvanecido cuando perdí mi pierna pero ahora ha vuelto y es real. No puedo creerlo", añade.


Fuente : Almudena Rivera
Marca.

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