jueves, 16 de marzo de 2017

EL RETROVISOR : La factoria de Hijar en el año 1801. Autor : José J. Calvario Pérez.

                    Resultado de imagen de la factoria de hijar en 1801


El 23 de septiembre de 1789, Vicente Goser y Casellas, un comerciante zaragozano, remitió una carta al duque de Híjar en Madrid. Hasta aquí, nada excepcional, era el arrendatario de sus derechos señoriales en Aragón y su apoderado y hombre de confianza en Zaragoza. Pero esta carta era diferente de las demás, no abordaba cuestiones que atañían a la administración de los señoríos del duque, sino que le comunicaba un tema más personal, le explicaba cómo ayudó a los pueblos que tuvieron problemas el último año por culpa de la escasez de granos .

Los libros de contabilidad de la compañía que formaron los Goser, Casellas y Morros se han perdido, pero gracias a un pleito entre Vicente Goser y Casellas y Pablo Morros, el factor de Híjar, se han conservado, aunque sea de forma muy fragmentaria y limitada, los que resumen el año 1801 para la factoría de la compañía en Híjar. Pablo Morros los envió a Vicente Goser y Casellas para que guardara y archivara, pues él llevaba las cuentas generales de la compañía, y conservó una copia que luego presentó en el pleito.

Pese a sus limitaciones, estos fragmentos permiten conocer mejor cómo funcionaban estas factorías y cómo se administraban. Los documentos contables localizados son dos, por un lado unas cuentas similares a un balance anual, si bien en ellas no aparecen todos los negocios que tocaban, o las referencias a ellos son una sola línea, pero que da indicios de mucho interés, y por otro lo que parece un libro de diario con las ventas de ganado a préstamo, y otros préstamos que hacían. 

Además de estos fragmentos de libros contables existen algunos informes que enviaron a la contabilidad señorial, que son útiles también para conocer el funcionamiento de esta factoría y la propia historia de Híjar.

La información que proporciona cada uno de ellos es complementaria para comprender el global. El primero de los documentos, el “balance”, se ocupa sobre todo de las operaciones que tienen que ver con
los granos y otros productos agrícolas como aceite, corderos, etc., y de diversos arrendamientos, pero no de ventas, préstamos, etc. Este balance está dividido en tres partes, una para cada una de las “administraciones” que dependen de la factoría, una para cada uno de los pueblos en los que el factor se encarga de recoger las rentas señoriales, que son la de Híjar, la de Ceperuelo y Pobleta, y la de Samper.

En cada una de estas administraciones, el balance se divide en dos: “Cargos”, que son, por así decirlo, las entradas de granos provenientes de la recaudación de los derechos señoriales sobre todo, y dinero, procedente de diversos cobros de arriendos y también por las ventas del grano, aceite, etc., y las “Datas”, que serían las salidas, entre las que están sobre todo los gastos, como los de la “administración” o el sueldo del propio Pablo Morros.

De esta forma, en este “balance” quedan reflejados los flujos de productos, dinero, etc., que pasaban por la factoría en un año. Es un sistema contable bastante sencillo, donde el resultado final,
los beneficios, por así decirlo, es la resta de estos dos conceptos. Este beneficio se transferiría a la caja y cuentas generales de la compañía a cargo de Vicente Goser y Casellas.

 Es interesante señalar que el cargo y la data se subdividían a su vez en dos apartados, “en grano” y “en dinero”. Eran como dos contabilidades aparte por así decirlo, si bien, relacionadas .

El hecho de que una parte de la contabilidad se llevase en granos y no en dinero confirma un rasgo de la economía de Híjar, el Bajo Aragón y la Cataluña interior que ya se ha nombrado antes, era una economía escasamente monetarizada, y donde la moneda existía muchas veces como unidad de cambio imaginaria, pero no como moneda real, una función que era hecha en muchas ocasiones por el trigo. Este “balance” confirma también que la procedencia del grano con el que comerciaban
estaba en los derechos señoriales, de la “decima”, la “primicia”, los “oncenos”, etc., o de arriendos pagaderos en trigo. Las cantidades de grano que obtuvieron así eran bastante considerables y están resumidas en el cuadro 3, con la equivalencia en kilogramos 38.
117

CUADRO 3
Granos recaudados en la factoría de Híjar en 1801

TRIGO CEBADA PANIZO
Cahíces Kilogramos Cahíces Kilogramos Cahíces Kilogramos

Híjar 565 79.100 149 20.860 23 3.220

Ceperuelo y Pobleta 61 8.540 8 1.120 62 8.680

Total 626 87.640 157 21.980 85 11.900

Los datos del balance confirman también la existencia de dos áreas de comercialización para estos productos agrícolas, por un lado en Aragón, en los propios lugares de recogida de esta cosecha o muy cerca, pues hay diversas referencias a “trigo vendido en Híjar” por ejemplo, y por otro en Cataluña, a través de la ruta fluvial del Ebro, pues uno de los apuntes es “por el valor de 180 [cahíces] de trigo remitidos a Escatrón y vendido a Castelvi”, Castellvi es una pequeña localidad a 35 kilómetros de Barcelona, donde tal vez tuviesen un almacén como el de Mora de Ebro, que ya se comentó .

En este balance también se nombran otros de los negocios a los que se dedicaban, como la existencia de una jabonería propiedad de la compañía, la venta de su jabón, o referencias a la venta de aceite y corderos .

Muchas de estas salidas de productos suponen una venta y por tanto una entrada en dinero en la caja de la factoría. El otro concepto por el que se producen estas entradas de dinero en la caja son los
arriendos de diversos derechos, como el uso de los molinos, de los batanes, de las dehesas o de los quiñones. El balance no distingue entre un tipo de entradas de dinero por ventas o por arriendos .

Es de destacar que en este balance no aparece ninguna mención a los préstamos en dinero a los campesinos en forma de comandas y obligaciones, que como se dijo eran una parte importante de
los negocios de la compañía, ni a las ventas de mulas, que también solían pagarse en varios años y suponían también una deuda (aunque sí a la de ganado, como la venta de corderos), y también una
rama importante de los negocios de la compañía.

Podría pensarse que Pablo Morros hacía estos préstamos a nivel personal, pero no era así, estas operaciones de la compañía quedaban reflejadas en otras “cuentas”, y algunas de ellas han aparecido
copiadas en otra de las piezas del pleito. Estas se reflejan en el “libro de diario”, puede llamarse así en el sentido de que está formado por asientos ordenados cronológicamente, pero al igual que el “balance” usa un sistema contable bastante sencillo, sin contrapartida, y este libro de diario no está ligado a un libro de mayor, es una simple lista de operaciones diversas .

La información que está recogida en estas cuentas es fragmentaria, pero muy interesante. Las operaciones registradas en estas cuentas se refieren a las deudas provenientes de la venta de mulos, los préstamos de dinero y operaciones con uvas. Las ventas de mulos, machos, caballerías, etc., quedan registradas en el libro de cuentas y en unos “vales”, que son papeles privados y no pasan ante notario, pagaderos en el mes de agosto (y excepcionalmente en noviembre), tras la cosecha, datos que confirman lo que se dijo al hablar de las comandas y obligaciones44.

Por las referencias que aparecen en la documentación, estas mulas eran adquiridas en ferias en Sariñena, una feria a través de la que estaban en contacto con las grandes rutas transpirenaicas de trashumancia, si bien de este tema no existen muchos datos.

El volumen de este negocio era considerable, según un cuadro que resume estas cuentas en el año 1802 el total de deudas a favor de la factoría de Híjar era de 1.150 libras jaquesas.

Por último, pueden conocerse algunos de los arriendos en trigo y dinero que hacían en la factoría de Híjar gracias a unos pequeños informes que se hicieron en torno a 1774, seguramente cuando los Goser, Casellas y Morros se hicieron cargo de los derechos señoriales del duque de
Híjar, en los que se resumían los arriendos que existían en cada pueblo tanto de tierras del duque como molinos, batanes, etc., y lo que se cobra por ellos.

En el caso de Híjar, según se informa en esa fecha, estaban en arriendo la “heredad de la Malvasia” por la que se cobraban 65 libras jaquesas y dos cahíces de trigo a Pedro Meseguer, vecino de Híjar, y el huerto del duque, por el que se cobraban 88 libras jaquesas a Francisco Aiesa, también vecino de Híjar. Igualmente estaban en arriendo en dinero los huertos de la Magdalena y San Victorián, por 35 y 23 libras, el campo del conejar por 6 libras, la “Torre de don Blasco” por 100 libras, y el batán por 61 libras. En trigo estaban arrendados los molinos harineros por 160 cahíces, y el horno por 131. En total, estos arriendos suponían 378 libras jaquesas y 293 cahíces de trigo, cantidades que sin ser espectaculares tampoco eran despreciables, especialmente la de trigo.

Gracias a esta documentación dispersa y a los datos que proporciona puede conocerse el funcionamiento de una factoría de la compañía y las funciones que desempeñaba en ella el factor. Este era uno de los socios y se ocupaba del cobro de los diversos derechos (señoriales o de arriendos) que tenía la compañía como arrendataria del duque de Híjar, lo que le daba acceso a toda una serie de productos agrícolas y a ciertas cantidades de dinero. 

Estos productos agrícolas se destinaban a la venta, o bien en el propio Híjar y sus alrededores, o en otros mercados alejados, sobre todo catalanes, exportándolos a través de Escatrón por la vía fluvial del Ebro.
Otra de las funciones del factor era ocuparse de la venta de mulas en nombre de la compañía, y dado que esto generaba una deuda, ocuparse del cobro de esta hasta que quedaba saldada. 

El cobro de esta deuda se hacía normalmente en grano, que como el proveniente de los derechos señoriales o arriendos se destinaba a la venta. Lo mismo hacía con otros préstamos que eran en dinero y cobraba en especie.

El factor también se encargaba de administrar otros negocios de la compañía en Híjar, como la producción de aceite y jabón en Híjar y la comercialización de su producción, o del ganado de la compañía
y la producción y comercialización de lana. Además de esto, y si bien para Híjar no hay datos, no es de descartar que el factor, como se vio en La Puebla de Híjar, se ocupase del abasto del propio pueblo.

Una vez convertido todo esto en dinero gracias a la venta, el factor lo remitía junto con toda la documentación a Vicente Goser y Casellas a la caja de la compañía en Zaragoza. 

Por último, el factor también cumpliría funciones que tenían que ver con su condición de apoderado del duque y en cierta forma su representante en Híjar. A través de él es como el duque de Híjar se informaba de lo que ocurría en Híjar y también a través de él se ejecutaban las órdenes que daba.

Para poder cumplir con sus funciones tanto como representante de la compañía como del duque de Híjar, los factores disponían de una red de agentes, hombres de confianza y de contactos diversos,
sobre la que apoyarse, por desgracia de esta red se sabe muy poco, solo alguna referencia aislada.

Por todo esto, los factores eran una pieza fundamental en el funcionamiento de la compañía y del señorío, ellos eran los que estaban en contacto con las redes locales y comarcales a través de las
que conocían los mercados, y ellos canalizaban la información y las mercancías hacia el resto de la red de factorías y socios, lo que hacía posible los negocios de la compañía.


Autor :  José J. Calvario Pérez.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Todo documento que nos descubre algo sobre nuestro pasado merece la pena consevarlo y estudiarlo. Gracias por su trabajo y por informarnos sobre él.