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miércoles, 14 de octubre de 2026

José Luis Piña y Charo Mariscal, gestores del albergue de Jatiel: “Hay que tener las ganas por venirse a un pueblo a vivir, no es preciso ponerse la soga al cuello” Autor : Marcos Navarro.

 


Llegaron al Bajo Martín desde un hogar de jubilados en Valencia y en 5 meses han consolidado el multiservicio.

¿Qué hacen José Luis Piña, un chileno de 54 años, y Charo Mariscal, una extremeña de 59, gestionando el albergue de Jatiel? Eso mismo se preguntaban ellos antes de dar el paso de desembarcar en este pequeño pueblo de 45 habitantes censados y comprarse una casa en Híjar. Cinco meses después, tras ponerle el nombre de cada pueblo del Bajo Martín a sus contundentes bocadillos y cocinar menús caseros, se han hecho un hueco y han consolidado el multiservicio. Hoy aconsejan a otros compañeros de la hostelería dar el paso de salir de las ciudades y apostar por una vida que no apriete tanto.

-¿Por qué Jatiel?

-Nos dedicamos a la hostelería. Hemos trabajado en restaurantes en Barcelona y Valencia, en la última etapa en un centro de jubilados. Pero con la administración PP-Vox en Valencia cerraron ocho de estos centros, incluido el nuestro. Y nos quedamos con los brazos cruzados y una edad en la que hay que tomar decisiones rápido. Teníamos un amigo que se vino a vivir a Albalate del Arzobispo y valoramos quedarnos por aquí, invirtiendo en un negocio de hostelería, porque nos gusta la tranquilidad. En Valencia vivíamos en el barrio del Carmen. Teníamos un ahorrito pero allí era inviable comprar una casa, y menos en nuestra situación de desempleados. No se dio en Albalate pero miramos en Híjar. No encontré ningún negocio de hostelería con traspaso rápido y económico, pero tras preguntar a la dueña del bar Papi nos abrió la posibilidad: el Ayuntamiento de Jatiel alquilaba el albergue. Llamé por teléfono, hablé con Javier (el alcalde) y, como no había que hacer gran desembolso inicial, dimos el paso.

-¿No hubo dudas?

-Cuando llegamos a Jatiel para ver el local me gustaron las instalaciones. Mi mujer no estaba muy convencida porque claro, allí hay 45 personas censadas pero 20 viviendo. ¿Qué hacemos? Y como no había que arriesgar patrimonio personal, dimos el paso convencidos de que podíamos llegar a la gente de los pueblos de alrededor. Surgió la idea de poner los bocadillos con los nombres de los pueblos de la comarca. Y desde el 1 de mayo que no hemos parado. La gente ni sabía dónde quedaba Jatiel y ahora vienen cada rato. Tenemos un menú diario y casero. Y la gente está contenta.

-Coger el verano de inicio habrá sido esperanzador para refrendar su apuesta.

-Ha sido un impulso comenzar en verano. Tengo que reconocer que no he gastado ni un duro en publicidad. Ha sido impactante porque de pronto vienen de Alcañiz a comer. A la gente le pregunto: ¿Cómo llegaste aquí? Y me dicen: Me lo dijo mi abuelita, el primo, el sobrino, que estaba muy bueno y queríamos probar.

-Están a 10 kilómetros de la N-232. ¿Hay quien buscando reseñas ha dado con ustedes y se desvían a propósito?

-El domingo, principalmente, no sé por qué será, generalmente vienen motoristas a almorzar. Ofrecemos unas sartenes con papas, huevos, bacon, chistorra, jamón o lo que tú quieras ponerle. Tenemos nueve bocadillos de la comarca, que cada uno lleva sus ingredientes. Incluso te reclaman, porque nos dejamos Vinaceite y lo incluimos. Son contundentes. Por ejemplo, el Jatiel lleva tomate, lomo, bacon, queso y dos huevos fritos. El pan lo terminamos de hornear nosotros. Al venir de Valencia sabíamos que teníamos que explotar el tema de los bocadillos y los almuerzos.

-¿Hay que reservar para poder comer el fin de semana?

-Sí, los sábados generalmente atendemos a 80 o 90 personas y es mejor con reserva para poderte dar un mejor servicio.

-El ayuntamiento les va a poner una carpa en la terraza y ha habilitado un aparcamiento.

-La terraza es espectacular. Ahora que está haciendo más frío acomodo el comedor. Esta semana creo que ya se finiquita el tema para la instalación de esta carpa en la terraza. Agradecidos.

-¿Vinieron para quedarse? ¿Traerán familia?

-Si nos compramos la casa en Híjar fue para quedarnos. En cuanto a lo familiar, mi mujer tiene sus hijos en Cataluña, aunque ella es extremeña pero ya desde los 5 añitos vivió allí. Tienen su vida allí. Mi hijo justo ahora está de vacaciones por estos lados y está acompañándome. Yo estuve en Chile durante su adolescencia, trabajando en la banca, y en 2019 volvimos a Valencia. Hoy vivimos con mi suegra.

-¿Recomendaría el entorno rural a otros hosteleros?

-Sin duda. Primero, por el costo de la vida. Ni en Barcelona ni en Valencia teníamos para pagar ni un garaje con los ahorros. Es de valorar la tranquilidad de las zonas rurales pero también hay que tener una estabilidad económica para vivir. Se viene bastante trabajo por la zona, desconocía el tema de las placas solares. Trabajo hay y también alguna casa vieja que necesita su arreglo y su inversión. Pero la posibilidad de comprar y vivir mucho mejor está, para no ahogarte tanto. No es preciso ponerte la soga al cuello.

-En pleno debate migratorio, usted es ejemplo de adaptación de un inmigrante a España.

-No importa la nacionalidad sino las ganas de trabajar y ser una persona honesta. No creo en las fronteras. Yo soy chileno y español, nacionalizado. Mi mujer me permitió ser un padre presente en la adolescencia de mi hijo en Chile, y siempre dijimos que volveríamos a España. Aquí no se sabe lo que se tiene. La sanidad pública es lo mejor, y las pensiones. En Chile hay un club de fútbol llamado Unión Española, fruto de la emigración. La oportunidad está para cualquier persona en el mundo y es importante repoblar zonas como estas. Y hay buenos servicios. Nosotros tenemos en el multiservicio cosas básicas, como pan o arroz. Hay que tener las ganas por venirse a vivir a un pueblo. En lo personal, la apuesta ha sido muy favorable.


Fuente :  Diario de Teruel .

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